
El sol nos recarga de energía, eleva el ánimo y ayuda a sintetizar vitamina D, clave para una piel saludable y luminosa. Pero si no nos protegemos correctamente, esta exposición se puede traducir en manchas que apagan la luminosidad del rostro. Seguir una rutina adecuada nos permitirá disfrutar del sol sin renunciar a una piel uniforme y radiante.
Cada piel reacciona de forma distinta a la exposición solar, en función de factores como el fototipo, la genética, los hábitos diarios o incluso los cambios hormonales. Por eso, no todas las manchas solares son iguales ni tienen el mismo origen.
Principales responsables de las manchas cutáneas
- Exposición a los rayos UV: los rayos UVA y UVB estimulan la producción de melanocitos (células que producen lamelanina) como una defensa de la piel ante la agresión del sol. Sin embargo, tras unaexposición prolongada, esta producción de melanocitos se descontrola y da lugar a las famosasmanchas solares.Envejecimiento de la piel: aunque parezca extraño, el paso del tiempo también influye en la aparición de manchas en lapiel. Con la edad, los mecanismos naturales de distribución de la melanina se vuelven menoseficientes, por lo que favorece la aparición de léntigos solares a partir de los 40 años. Cambios hormonales: especialmente en las mujeres, los cambios hormonales que puede sufrir debido a losembarazos, menopausia o incluso el uso de anticonceptivos, hace que aparezcan manchas en lapiel, que además, se agravan con el sol, por lo que es imprescindible el uso de un protector solar. Medicamentos fotosensibles: una de las causas de aparición de manchas en la piel es el uso de medicamentos sin laprotección solar adecuada. Muchos medicamentos como antibióticos, antiinflamatorios oanticonceptivos pueden hacer que nuestra piel se vuelva más sensible al sol.