Ozempic: la transformación de la piel y adelgazar con un fármaco para la diabetes
De sobra es conocida la obsesión de Hollywood por la imagen corporal y en los últimos años se ha puesto de moda administrarse Ozempic, un medicamento recetado que contiene semaglutida y que está indicado para pacientes diagnosticados con diabetes tipo 2 pero que ha demostrado ser de gran ayuda para perder perso rápidamente. El dermatólogo Dr. Paul Jarrod Frank incluso inventó el concepto ‘cara Ozempic’ en un artículo en el New York Times, que es como se reconoce a los que hacen uso de este medicamento por la pérdida de la grasa de la cara, que hace que la piel se debilite y de un aspecto envejecido.
Cuando el rostro pierde su soporte
“La grasa facial forma parte de la estructura que sostiene el rostro. Cuando desaparece de forma brusca, el tejido pierde soporte y la cara cambia. Las mejillas se hunden, la mandíbula pierde definición y los surcos se marcan más”. Cada vez vemos más famosos -y conocidos- que han adelgazado rápidamente con fármacos agonistas GLP-1 como Ozempic y que presentan cambios visibles en la piel.
Este fenómeno, conocido popularmente como ‘cara Ozempic’, suele manifestarse con mejillas más hundidas, ojeras más marcadas, pérdida de definición del óvalo facial y mayor presencia de líneas finas.
“Cuando el volumen facial desaparece de forma rápida, la piel pierde soporte y puede descolgarse, especialmente en la zona de la mandíbula o alrededor de los ojos”, explica la especialista.
¿Cómo afecta a la calidad de la piel?
El impacto no se limita únicamente a la flacidez, la pérdida rápida de peso también puede afectar a la calidad de la piel, con un aspecto más fino, seco o incluso ligeramente ‘acartonado’.
“Cuando el tejido graso desaparece de forma acelerada, la piel puede volverse más fina, más seca y con una textura menos uniforme. Es frecuente ver una piel más apagada, con menor luminosidad y con las líneas de expresión más visibles”.
Estos cambios se deben en parte a la pérdida de grasa subcutánea, que forma parte de la estructura que sostiene la piel, y a posibles alteraciones en la producción de colágeno y elastina, dos proteínas fundamentales para mantener la firmeza y elasticidad del tejido.
Cuando el rostro pierde volumen de forma brusca, la piel puede comportarse de manera similar a un proceso de envejecimiento acelerado. Las ojeras se marcan más, los pliegues nasogenianos se acentúan y el rostro puede adquirir un aspecto más cansado o demacrado. A este proceso se suma además el envejecimiento natural. A partir de los 25 años empezamos a perder colágeno de forma progresiva. Si a ese proceso se añade una pérdida rápida de peso sin entrenamiento de fuerza ni suficiente proteína, la flacidez puede hacerse más evidente. Adelgazar no debería equivaler a envejecer. La clave es proteger la masa muscular, cuidar la nutrición y estimular el colágeno para que la piel mantenga su firmeza.
El cuerpo también acusa el adelgazamiento rápido
El impacto del adelgazamiento acelerado no se limita al rostro. También es habitual observar cambios corporales como brazos más descolgados, abdomen laxo, muslos menos firmes o glúteos con menor volumen. La piel tiene una gran capacidad de adaptación, pero necesita tiempo. Cuando la pérdida de peso es demasiado rápida, el tejido no siempre consigue retraerse y aparece la flacidez.
Por este motivo, se aconseja que el proceso de adelgazamiento debe abordarse de forma integral. No se trata solo de perder peso. Es fundamental preservar la masa muscular, cuidar la nutrición y estimular el colágeno para que la piel mantenga su firmeza.